Un ejemplo: cobro 1.700 euros, pero no puedo pagar todas las cuotas
Imagina que percibes una nómina de 1.700 euros netos al mes y tienes pendientes 70.000 euros entre préstamos personales y tarjetas.
Esos 70.000 euros son la deuda total. Para entender tu situación también necesitamos saber cuánto debes pagar cada mes.
Supongamos este presupuesto:
| Concepto | Importe mensual |
|---|---|
| Nómina neta | 1.700 € |
| Alquiler, alimentación, suministros, transporte y otros gastos necesarios | 1.200 € |
| Dinero que queda después de esos gastos | 500 € |
| Cuotas de préstamos y tarjetas | 850 € |
| Cantidad que falta para atender todas las cuotas | 350 € |
Los 1.200 euros de gastos necesarios no incluyen las cuotas de préstamos y tarjetas, que aparecen por separado.
¿Qué muestran estas cuentas?
Después de cubrir los gastos necesarios te quedan 500 euros, pero las cuotas suman 850 euros. Cada mes faltan 350 euros.
Supongamos, además, que no tienes ahorros ni otros recursos disponibles para cubrir esa diferencia y que la situación se mantiene. En esas condiciones, cobrar una nómina no basta para atender todos los pagos.
Si pagas un préstamo dejando otro pendiente, o utilizas una tarjeta para cubrir continuamente lo que falta, hay que estudiar si ya existe una imposibilidad de pagar con regularidad.
¿Los 70.000 euros de deuda demuestran por sí solos la insolvencia?
No. Si esa misma deuda tuviera unas cuotas de 200 euros al mes, sin atrasos ni otros vencimientos próximos, el presupuesto sería distinto: quedarían 500 euros después de los gastos necesarios y las cuotas consumirían 200.
Por eso, dos personas con el mismo sueldo y la misma deuda total pueden encontrarse en situaciones diferentes.
Este ejemplo ayuda a entender qué revisamos. La valoración exige comprobar los documentos, el conjunto del patrimonio y si la dificultad es puntual o se mantiene en el tiempo.
Qué significa pagar regularmente
No basta con realizar pagos aislados. Debe poder atenderse el conjunto de obligaciones en sus vencimientos normales sin dejar sistemáticamente unas para pagar otras, sin recurrir continuamente a nueva financiación y sin desatender necesidades básicas.
Qué puedes pagar cada mes y qué bienes tienes
Se comparan ingresos líquidos, cuotas exigibles, gastos necesarios, embargos, saldos y vencimientos. Un inmueble difícil de vender no proporciona la misma capacidad de pago que dinero disponible. Del mismo modo, una nómina puede ser insuficiente frente a varias cuotas vencidas y un embargo.
Insolvencia actual
Existe cuando ya no puede cumplirse regularmente. Pueden ser indicios los impagos generalizados, embargos, apremios, ejecuciones, cierre del crédito, cuotas que solo se pagan con nuevos préstamos o la imposibilidad de atender alimentos y gastos esenciales junto con las deudas.
Insolvencia inminente
Se refiere a una previsión objetiva dentro de los tres meses siguientes. Debe explicarse qué vencimiento o cambio hará imposible pagar: fin de contrato, reducción de jornada, pérdida de cliente principal, subida de cuota o ejecución próxima.
Ingresos y gastos de convivientes
Los ingresos de la pareja o de familiares no responden automáticamente de las deudas ajenas. Sin embargo, los tribunales pueden valorar la contribución a los gastos del hogar. Conviene aportar empadronamiento colectivo, contrato de vivienda, transferencias, suministros y una explicación realista del reparto.
Cómo se acredita
- Cuotas y vencimientos de cada deuda.
- Últimas nóminas, pensiones o ingresos de actividad.
- Certificados de titularidad y saldo de las cuentas; movimientos concretos cuando sean necesarios para aclarar una operación.
- Gastos de vivienda, alimentos, salud, transporte e hijos.
- Embargos y procedimientos.
- Cronología de impagos y refinanciaciones.
- Previsión de ingresos para los próximos meses.
¿Basta con declararse insolvente para dejar de pagar?
Comunicar al banco que no puedes pagar no cancela la deuda. Reconocer la insolvencia, solicitar el concurso y obtener la exoneración son momentos distintos. Antes de iniciar el procedimiento hay que ordenar los vencimientos, los ingresos y el patrimonio.
Si tienes ingresos, empieza por la Segunda Oportunidad con nómina. Si no hay bienes con valor útil para los acreedores, revisa el concurso sin masa. Si necesitas comparar las alternativas, consulta las tres vías prácticas.