Qué significa liquidar el patrimonio
Liquidar no significa entregar indiscriminadamente todo lo que posee la persona. Primero se forma un inventario y se determina qué bienes son embargables, qué cargas soportan, qué valor neto tienen y si su realización es económicamente útil.
La masa activa puede incluir inmuebles, vehículos, saldos, créditos, participaciones, devoluciones, derechos hereditarios y otros bienes con contenido patrimonial. Se excluyen los bienes legalmente inembargables y pueden quedar sin realizar bienes desprovistos de valor o cuyo coste de venta sea manifiestamente desproporcionado.
Valor bruto y valor neto realizable
El valor de mercado es solo el punto de partida. Hay que restar hipotecas, reservas, embargos preferentes, gastos de transmisión, impuestos, reparaciones y costes de realización. Un bien que figura por 20.000 euros puede aportar muy poco a los acreedores después de esos descuentos.
La valoración debe ser actual y adecuada al tipo de bien. Una cifra fiscal orientativa o un anuncio de Internet no siempre bastan para una vivienda o un vehículo controvertido.
Bienes que pueden quedar fuera
- Mobiliario, menaje, ropa y elementos imprescindibles para una subsistencia digna, dentro de los límites legales.
- Libros e instrumentos necesarios para la profesión, arte u oficio cuando su valor no guarde proporción con la deuda.
- Bienes sin valor de mercado o cuya venta resulte antieconómica.
- Bienes ajenos que el deudor utiliza, como determinados supuestos de renting.
- Derechos que, por su naturaleza o régimen, no sean realizables en ese momento.
La exclusión no se presume. Debe documentarse la necesidad, el valor, la titularidad y la falta de utilidad de vender.
Qué puede ocurrir con la vivienda
Si la vivienda tiene valor neto positivo y no se ha optado válidamente por un plan que permita conservarla, puede entrar en la liquidación. Si las cargas superan su valor, puede no existir utilidad económica para venderla, pero la hipoteca continúa y el acreedor conserva los derechos derivados de la garantía.
En viviendas comunes o gananciales hay que examinar la titularidad, el régimen económico matrimonial, la deuda común, la cuota del concursado y la posición del otro titular. Liquidar una cuota indivisa puede ser difícil, pero esa dificultad debe valorarse, no ignorarse.
Qué ocurre con el coche o la furgoneta
Un vehículo en propiedad y con valor puede liquidarse. Si tiene poco valor, necesita reparaciones importantes o es un instrumento necesario y proporcionado para la actividad, puede existir fundamento para excluirlo o no realizarlo. Si está financiado con reserva de dominio, la propiedad, el uso y la deuda deben analizarse por separado.
Utilizar el coche para ir al trabajo es relevante, pero no garantiza por sí solo que quede fuera. Deben acreditarse las alternativas de transporte, el horario, la distancia, el valor y el resultado económico de la venta.
Cómo se desarrolla
La liquidación se ordena conforme a las reglas del concurso y puede implicar ventas directas, subastas, entregas o realizaciones específicas. Los bienes con garantía real tienen un tratamiento propio y el producto se destina preferentemente al crédito garantizado dentro de sus límites.
El tiempo y el coste dependen de la composición del patrimonio, las cargas, las controversias y la colaboración necesaria. No debe compararse con el concurso sin masa como si ambos fueran equivalentes.
Cuándo se solicita la exoneración
La solicitud se formula después de la liquidación en el momento legalmente previsto, acompañando las manifestaciones y documentación exigidas. El juez comprueba los requisitos y las causas de exclusión; los acreedores pueden oponerse por los motivos legales.
La liquidación no convierte en exonerable una deuda que la ley excluye. La parte no satisfecha de préstamos, tarjetas y otras deudas ordinarias puede quedar afectada, mientras que alimentos, determinados créditos públicos, sanciones, responsabilidades y garantías requieren su propio análisis.
Después de la exoneración
La resolución puede requerir actuaciones posteriores: comunicarla a acreedores, solicitar el archivo de ejecuciones, pedir la actualización de sistemas de información crediticia y comprobar la situación de embargos o apremios. Obtener la exoneración y hacerla efectiva en la práctica no siempre ocurre el mismo día.