1. Primera conversación y objetivo
Se identifica qué preocupa al cliente: embargo, vivienda, coche, deuda pública, actividad o reclamaciones. No se pide toda la documentación en el primer contacto ni se promete un resultado sin estudiar el caso.
2. Propuesta de encargo
Si el asunto encaja, se remite una propuesta escrita con alcance, fases, honorarios, impuestos y actuaciones excluidas. Después se facilita una lista documental adaptada.
3. Reconstrucción de todos los acreedores
Se utiliza una fila por cada préstamo, tarjeta, financiación, deuda pública o procedimiento. Se buscan contratos, extractos, CIRBE, ASNEF, BADEXCUG, demandas y cartas de recobro.
4. Inventario y valoración
Inmuebles, vehículos, cuentas, productos financieros, proindivisos, herencias y derechos de cobro se identifican con sus cargas y valor neto realizable.
5. Historia de la insolvencia
Se reconstruye cuándo empezó la dificultad, qué finalidad tuvo cada deuda relevante, qué ingresos existían entonces, qué cambió y qué soluciones se intentaron. El relato no se fabrica: se ordena y se documenta.
6. Elección de la vía y del momento
Se comparan concurso sin masa, plan y liquidación; se revisan embargos y subastas; y, si hay actividad, se analiza el procedimiento especial de microempresa.
7. Redacción, presentación y subsanación
Se prepara memoria, inventario, relación de acreedores y formularios. El cliente revisa los datos. Si el juzgado requiere aclaraciones, se responde dentro del plazo con una explicación completa.
8. Exoneración y actuaciones posteriores
La solicitud se presenta en el momento legal. Después se controla firmeza, reclamaciones, ejecuciones, embargos y actualización de sistemas de información.